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La
precisión del sistema radiofaro era tal que se conservó en activo para
uso civil hasta que aparecieron los satélites de comunicaciones. Personas
que trabajaron en instalaciones auxiliares de las emisoras recuerdan que
se recibían multitud de telegramas de comandantes de navíos y de pilotos
que se habían salvado de un accidente en cualquier punto del planeta
gracias al mensaje lanzado desde la base de Arneiro.
Durante
mucho tiempo, ya en época de paz sirvieron también a muchos pescadores y
barcos de guía para localizar sin problemas las redes a la deriva en alta
mar durante la noche.
Tras
la captura del U-505 (clase IXC), los aliados intervinieron abundante
documentación en donde se detallaba el funcionamiento del sistema de
navegación Elektra-Sonne que posteriormente llamaron Consol.
Las
instalaciones habrían sido un buen museo del mejor material de
comunicaciones, hoy en estado semirruinoso y que fueron saqueadas en
repetidas ocasiones, aunque las antenas resisten en pie . |